Un misterio muy difícil de entender en uno mismo. ¡Qué fácil es dar un buen consejo, consolar a otros cuando les toca esa cruz! ¡Qué difícil aceptarlo cuando yo soy el protagonista! Sin esperanza, sin la esperanza cristiana, es muy difícil entender y llevar con garbo ese misterio que nos une a la Cruz del Señor y nos hace seguirle muy de cerca. Aprovecha las pequeñas enfermedades y molestias, los dolores de las cosas que nos hieren, para ir entrenándote, y unirte a Jesús en lo pequeño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los propietarios de este blog, ante la avalancha de comentarios spam han habilitado el servicio de "verificación de palabras" para hacer un comentario. Sentimos las molestias y esperamos que solo tengamos que hacerlo por un tiempo. Gracias.