Manipular algo tan íntimo y delicado como son los sentimientos de una familia que sufre, que es lo que hace esta película, demuestra muy mal gusto, mucha maldad y una falta absoluta de ética. ¡Que pena que haya gente así en este mundo tan maravilloso! Esperemos que algún día cambien...
Mientras tanto, vamos a aprender del ejemplo que tanto María como Alexia nos dan, para llevar con optimismo cristiano el dolor y la cruz.
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