sábado, 29 de noviembre de 2008

Parar un tren en caída libre

A nosotros también nos pasa, cuando la gente huye despavorida de Dios. Frenaremos ese tren con la ayuda de la gracia, si somos fuertes en mantener nuestra fe, poniendo los medios para no dejar los sacramentos, la oración y aceptando el sacrificio con el convencimiento de que así nos unimos a Cristo en la Cruz. Evitaremos que mucha gente caiga por el precipicio de la infelicidad.


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