Basta un detallito, interesarse por algo del otro, acordarse de las personas que quieres en el momento adecuado, rezar por ellas, y sacrificarte si es preciso por hacer la vida cada un poco más agradable a los que tienes más cerca. ¡Limpia los cachivaches del egoísmo del desván de tu corazón! ¡Hazle hueco al prójimo!
Vivir para los demás no es solo la ley del deber sino también la ley de la felicidad.
ResponderEliminarGRACIAS