domingo, 6 de abril de 2014

Qué importantes son los detalles...

Y hay que tenerlos siempre con los demás.
Transcribo el que, según María seguidora del blog, tuvo el otro día el Papa Francisco con Benedicto XVI. ¡Eso es cariño!

"Hoy me han contado una anécdota del Papa fabulosa que además dice mucho de lo debemos copiar de él sobre todo ahora en cuaresma. Parece ser que el otro día tenía una reunión muy importante con varios cardenales de la curia y a la que también acudía Benedicto XVI, nadie en todo el Vaticano localizaba al Papa. Lo buscaron por todos los lados hasta que de repente aparece en la sala donde se celebraba la reunión con una bandeja de croissants. Le preguntaron que a que se debía tal regalo y explicó que desde su ventana se olía a croissant y que se acordó de lo mucho que le gustaban a Benedicto y decidió sorprenderle bajando a las cocinas del Vaticano y llevarle algunos para demostrarle lo mucho que le aprecia"


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