miércoles, 18 de noviembre de 2015
Año de la misericordia
martes, 31 de marzo de 2015
Procesiones
domingo, 29 de marzo de 2015
Imaginería religiosa
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Camino de Santiago
Qué buena costumbre para que la incorporemos a nuestra vida. Pedir con obras de penitencia, por las intenciones que tengamos. Y si además es camino de Santiago... ¡mejor que mejor! Han prometido que rezarán por mí..., ¡gracias!
jueves, 7 de marzo de 2013
¿No renuncies a nada?
Renunciar es ganar en libertad; renunciar es tener dominio sobre las cosas; renunciar es señorío; renunciar es libertad.
Haz la prueba y verás.
martes, 9 de octubre de 2012
¡Vete a tomar fanta!
lunes, 10 de septiembre de 2012
Hacer lo que toca
sábado, 25 de febrero de 2012
Todo vuelve a empezar: el pasado no cuenta
¡Ellas saben muy bien por qué!
viernes, 10 de febrero de 2012
Liberación
De todo eso nos liberamos con la penitencia; haciendo el camino de Santiago, a yendo a confesarnos. Pruébalo y me cuentas ¡Eso sí que es liberación!
domingo, 16 de octubre de 2011
¡Vinieron andando a la JMJ desde Barcelona!

Nos lo manda desde Barcelona, Carolina, que con los jóvenes de su parroquia, vinieron ¡¡¡andando!!! Sí, has leído bien. Impresionante. ¡Muchas gracias por vuestro ejemplo!
Mucha gente me pregunta ¿Por qué fuisteis andando a Madrid? ¿Qué sentido tiene ir a pie pudiendo ir en AVE? Y me vienen a la cabeza tantos recuerdos y anécdotas divertidas que me hacen pensar en la pena que me hubiera dado haberme perdido el participar de semejante idiotez.
Para empezar, esta peregrinación ha marcado un antes y un después en nuestras vidas. Estoy completamente segura de que nadie ha vuelto a su casa igual. Todos, de una manera u otra, hemos salido removidos por dentro. Por lo menos tendremos todos un gran recuerdo de esta aventura y nunca la olvidaremos. ¡Podremos contar a nuestros nietos que fuimos caminando hasta Madrid! Y que de cada kilómetro andado conseguimos un Euro para construir un centro para los niños en el tercer país más pobre del mundo.
Te das cuenta de que nada es imposible. (...) Una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido la capacidad que tenemos de sonreír. Parece que cuanto menos se tiene más se sonríe, porque lo que es más cotidiano en nuestras vidas se ha convertido estos días en motivo de alegría. Pues era imposible ofrecer un vaso de agua fría y no obtener a cambio una sonrisa. O decir que mañana nos levantamos a las 4 de la mañana en vez de a las 3 y no escaparse 131 sonrisas y un aplauso general. O decir que hoy dormimos en cama y estallar de alegría. O solo el hecho de estar juntos en una tertulia, a pesar del cansancio, se podía ver las sonrisas de cada uno de los peregrinos. Supongo que si nos hubiéramos trasladado a Madrid en tren o en autobús, no hubiéramos tardado en buscar una cómoda posición, sin pasar frío o calor, hubiéramos parado por el camino a comprar cuatro gominolas y una Coca-Cola, hubiéramos sacado los auriculares con muy buena música en el MP3 pero también hubiéramos ganado el campeonato de caras largas. (...)
Era la primera vez que le veía directamente. Su pelo me pareció más blanco y brillante que por las pantallas, pero su presencia y su piedad me hicieron volver a recogerme en oración (esta vez dos pasos más adelante). Después pensé que eso sería lo máximo que podría acercarme así que saqué la cámara e hice unas cuantas fotos para que los que no habían podido subir viesen que estuve cerquita. Entre foto y foto, y con la excusa del enfoque y la visibilidad, fui adelantando más y más. Finalmente, después de la bendición, llegué a la primerísima fila. Justo cuando el Papa ya volvía a su sede, vi que todas las personas que había a mi alrededor eran sensatas y ninguna se movía de su lugar. (...)
Pero de repente se abrió un hueco entre dos espaldas que iba directo a la cara del Santo Padre y como si mi ángel de la guarda me pegara un empujón me tiré a cogerle la mano. Cuando la tuve entre mis manos la apreté fuerte. Le llamé: “Benedicto!”. Entre tanta gente oía mi voz muy apagada y como afónica. Volví a gritar: ”Benedicto!” Por fin sus ojos se fijaron en los míos y tuve que aprovechar la ocasión. Pensé en lo contentos que se pondrían los caminantes si el Papa se enteraba de nuestra gran hazaña por España, así que sin perder un segundo de su atención, le dije sosteniendo su mano derecha con las dos mías: “Venimos andando desde Barcelona!”. Él se sorprendió y arqueando las cejas me dijo: “¿Andando?”. Yo no podía creer que se hubiese enterado de lo que le decía entre tanto tumulto y hablando en mi idioma. Entonces continué diciéndole: “Si, de Santa Teresita de Barcelona.” No podía entretenerle más porque había demasiada gente y yo ya estaba contenta con pensar que el Papa sabía de primera mano que veníamos andando. Entonces pensé que tenía que terminar antes de que un poli me arrancara de las manos del Papa y entonces le dije: “Lo hemos hecho por Cristo y por Usted”. Después le di un beso en el anillo y apretándonos las manos mutuamente me miró con una sonrisa serena y llena de paz y me fui. Miré a mi alrededor y sólo podía dar gracias a Dios y empecé a explicarlo a todo el que se me cruzaba por delante. A Mercé, Ana, Elena, Sandra, Marlene.. También a los obispos que les habíamos contado que veníamos andando.. Ahora les contaba que el Papa lo sabía y que le había dado un beso. Estaba muy feliz de pensar cómo se pondrían de contentos los peregrinos cuando les contara lo ocurrido. Ahora sólo había prisa por llegar a la zona y explicarles que el Papa había alucinado con que fuésemos andando. (...) Supongo que ahora se entiende un poco más el sentido de haber ido caminando a Madrid. Los que no lo han podido hacer, viendo el testimonio de todos nosotros, también pueden animarse a caminar en su vida a la luz de Cristo para ser felices y empezar a tomar las riendas, porque la peregrinación no ha acabado, sólo ha hecho que empezar.
martes, 9 de agosto de 2011
Pecados
domingo, 19 de diciembre de 2010
Si cierro los ojos no veo
jueves, 16 de diciembre de 2010
Nos miran
Y cuando actuamos mal, que no nos importe nada pedir perdón.
(Perdón por la palabrota del final)
jueves, 23 de septiembre de 2010
Camino de Santiago
Y también suscribo eso de que "tu mente necesita liberarse". Prueba a ponerte un rato delante del sagrario.
miércoles, 18 de agosto de 2010
Haciendo historia: Errores
(Esta sección del blog pretende recordar una selección de entradas antiguas, que pueden servir de "repesca" a los que se incorporaron después. Espero que la selección esté bien hecha. Podéis sugerir las que más os hayan gustado)
Todos cometemos errores. Errores y pecados. A veces por negligencia, otras veces porque nos da la gana. En fin...: la fragilidad no es algo que haya que celebrar. La solución no es huir, ni ocultarlos, ni emborracharse para olvidar. La solución es confesarlos y repararlos. Eso nos pone de nuevo en la casilla de salida: confesarlos y repararlos.
lunes, 22 de marzo de 2010
"Si te crees perfecto, nunca llegarás a serlo"
Así seremos ganadores siempre.
domingo, 28 de febrero de 2010
El vértigo del pecado
Vértigo es lo que debería darnos el pecado. ¡Auténtico vértigo!
Por eso hay que agarrarse con fuerza a la gracia, e ir pegaditos al cable que nos ofrece continuamente nuestra Madre.
Por cierto que el sitio es ¡impresionante!
sábado, 23 de enero de 2010
Evitar lo que ensucia
Rechazar lo que mancha con esa rapidez. Evitar la ocasión, cambiar de canal en la tele, apagar el ordenador, dar un giro a la conversación o a un pensamiento de crítica, ponernos a hacer lo que debemos, levantarnos del sofá..., como quien le pega un manotazo a una paloma.
Al pecado y a su compañera la tentación, no merece la pena dedicarles ni un segundo.
domingo, 13 de diciembre de 2009
Todo el mundo tiene un precio
Aprovechemos las "ofertas" y disfrutemos del regalo inmenso del perdón divino, que Dios pone a nuestra disposición.
(Nos ha salido una entrada muy de temporada de rebajas)
lunes, 8 de junio de 2009
¡Que el éxito no se nos suba a la cabeza!
Aunque al final se le subió el éxito a la cabeza y se creyó el perro más listo del mundo.
Los perros no pueden tener humildad, o eso creo, pero nosotros si.
Como me contaba la madre de una niña que el día de su primera comunión, al subir a la furgoneta para venir hacia el colegio, les dijo a todos sus hermanos: "Os pido perdón si en algo os he ofendido". Quería recibir a Jesús con el alma limpia.





