domingo, 5 de julio de 2009

Los frutos del trabajo bien hecho

No puedo evitar pensar en esa idea, cada vez que veo este anuncio.
Aprovechamiento del tiempo; cuidado de los pequeños detalles; evitar precipitaciones e improvisar por improvisar; orden en lo que tengo que hacer... Y el fruto de ese trabajo, no sólo es una cosa bien hecha, sino algo que me santifica, porque me acerca a Dios si le ofrezco ese esfuerzo.
Y en verano...¡también!

sábado, 4 de julio de 2009

¡Resistiré!

La cosa no está para bromas, y no parece que mejore.
En un pueblecito de Asturias, me contó la señora de la tienda, que había una familia en la que todos se habían quedado sin trabajo. "Nosotros les fiamos, y les he dicho que me paguen cuando puedan. Entre todos los vecinos del pueblo vamos pagando su cuenta".
Me encantó y así se lo dije, porque me pareció algo propio de los primeros cristianos, que ponían sus bienes al servicio de la comunidad.
Seguro que todos podemos hacer más por los que peor lo están pasando.

viernes, 3 de julio de 2009

Lo sencillo triunfa

Una vez más lo volvemos a decir desde esta ventana. Muy aplicable para los planes del verano. Una buena tertulia de sobremesa; un paseo por un lugar bonito; una buena película que vemos en familia; un rato de deporte... son los planes que nos descansan de verdad y que tienen éxito asegurado. No nos compliquemos la existencia con cosas raras.

jueves, 2 de julio de 2009

Y tú ¿de qué lado estas?

Creo que no hay mucho que comentar. El anuncio es buenísimo, y la pregunta también.
No nos vendría nada mal que nos la hiciéramos de vez en cuando, porque es cierto que lo que separa la generosidad del egoísmo, lo que está bien de lo que está mal, es una línea muy fina, apenas imperceptible.
Para pasar de un lado al otro, del lado oscuro al otro lado, se entiende, ya sabes lo que tienes que hacer. Y si no..., ¡pregunta!

miércoles, 1 de julio de 2009

Es gratis...

¿Hay algo gratis? Realmente en este mundo nuestro no. Son gratis las cosas de Dios, que nos las da sin pedirnos nada a cambio: la creación, la naturaleza, los paisajes, los sacramentos, la gracia...
¿Somos agradecidos? ¿Lo valoramos? ¿Recibimos todos esos tesoros, tan valiosos, dándonos cuenta de a quién recibimos? ¿Nos preparamos convenientemente?
Propósito: este domingo voy a prepararme convenientemente para recibir a Jesús en la comunión.
Y ríete, porque el anuncio tiene gracia.